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Luces y sombras de Goya en Bruselas: un diálogo vivo entre siglos
La exposición propone una lectura renovada del arte español tomando como eje la figura de Francisco de Goya y Lucientes (1746–1828) y la profunda tradición realista del país. Desde el siglo XIX, el pintor aragonés se ha convertido en un símbolo de identidad nacional y en un punto de referencia ineludible para comprender la evolución del lenguaje artístico español.
La muestra invita a explorar las múltiples capas —a menudo contradictorias— que han surgido en torno a ese legado. Lo hace a través del diálogo con el Siglo de Oro, especialmente con la pintura del siglo XVII, y con la reactualización de lo místico y lo picaresco, dos pilares que definieron un nuevo régimen visual. Este enfoque permite descubrir cómo en la obra de Goya conviven dimensiones aparentemente opuestas: intimidad y crudeza, ideal y trascendencia, humor y violencia, exaltación de la vida y contemplación de la muerte. En ese equilibrio inestable reside buena parte de la modernidad del artista.
El recorrido pone en contacto el legado formal y conceptual de Goya con obras de artistas españoles desde el siglo XVIII hasta nuestros días. A través de ecos, citas y resonancias, estos creadores reinterpretaban —y reinterpretan— su herencia para avanzar mirando hacia atrás, fieles a una tradición cultural profundamente arraigada.
Goya: el artista polifacético y el espíritu crítico de una época convulsa
Pocas figuras en la historia del arte reflejan con tanta intensidad la complejidad de su tiempo como Francisco de Goya. Su obra se despliega como un vasto archivo visual de una época en la que España vivió profundas transformaciones: el final del Antiguo Régimen, la irrupción de las ideas ilustradas, la guerra napoleónica y los inicios del liberalismo. Goya fue testigo privilegiado y, a la vez, intérprete inquieto de su siglo; por eso su arte no sólo registra hechos, sino que revela un agudo espíritu crítico que atraviesa cada una de sus etapas.
Retratos de Francisco Bayeu
Y es precisamente la versatilidad de su trayectoria la que se pone perfectamente de manifiesto en la exposición Luz y sombra. Goya y el realismo español. Pocos artistas han desarrollado con la misma soltura que él facetas tan diversas como son el pintor de corte, capaz de retratar la solemnidad de la monarquía borbónica con una penetración psicológica inédita, el observador costumbrista, que plasma fiestas populares, majos y escenas de ocio con ironía y cercanía, el grabador experimental, que explora la técnica al servicio de la sátira y la denuncia social y el visionario, autor de las Pinturas Negras, donde el subconsciente y la angustia emergen con fuerza casi expresionista.
Para poder reflejar todas estas vertientes, Luz y sombra. Goya y el realismo español se articula en torno a tres grandes ejes : Goya pintor, entre el barroco y el clasicismo ; Goya iluminado, formas cultas y formas populares ; y Goya en síntesis, expresión y abstracción. Arranca la exposición con dos retratos que se miran como en un espejo : por un lado el autorretrato de Francisco Bayeu, el que fuera maestro y mentor de Goya -además de su cuñado- y quien lo introdujo en la corte, y por el otro, el retrato que Goya le hizo a él en 1786. Comparando los dos cuadros, se aprecia claramente el clasicismo del autorretrato, mientras que el lienzo de Goya tiene ya una pintura mucho más viva e instintiva, más sensual, lo que no era del gusto de la época. El genial pintor empezaba ya a desmarcarse del academicismo y a adentrarse en una senda artística personal y nunca vista hasta entonces. Los trazos gruesos y difuminados que se observan en este retrato, cedido para esta muestra por el Museo del Prado, se consideran ya precursores del impresionismo que llegará un siglo después.
Pese a no ser una exposición exclusiva de Goya, sí es la mayor reunión de obras del genio que ha tenido jamás lugar en Bélgica. Los cuadros más emblemáticos se han quedado en España –también porque ya están preparándose las muestras conmemorativas del segundo centenario de su muerte, que se celebrará en el 2028– pero sí hay grandes obras que en pocas ocasiones han podido verse en otros países europeos. Por ejemplo, destaca, además de las series de grabados Los caprichos o los Disparates, El corral de locos, lienzo pintado al óleo sobre una plancha de hojalata en 1794, que ha viajado desde el Meadows Museum de Dallas, Estados Unidos. ‘Un corral de locos y dos que están luchando desnudos, y el que los cuida cascándoles…’ Así describe Goya esta escena en una carta, añadiendo que él mismo la presenció en un hospital psiquiátrico de Zaragoza. Falta por determinar con exactitud si, como apuntan los datos, lo hizo visitando a dos miembros de la familia Lucientes allí internados, o por causa de sus propias dolencias psiquiátricas; un año antes sufre uno de los brotes que se repetirán a lo largo de su vida. Este cuadro, totalmente innovador en cuanto a técnica y temática -aborda ya el tema de la locura, cuestión tabú incluso en nuestros días-, deja presagiar lo que más adelante será su época negra.
En la última parte de la muestra, la dedicada a la expresión y abstracción, se pone de manifiesto cómo la visceral radicalidad de las Pinturas Negras anticipa el informalismo expresivo de Antonio Saura, lo que se observa claramente en su cuadro Crucifixión (1959), cedido por el IVAM, Insituto Valenciano de Arte Moderno. Por su parte Picasso compartió con Goya su fascinación por la tauromaquia, su indignación ante las crueldades del mundo, su libertad de tono y creación, y una forma de modernidad. En la exposición se contempla cómo ambos artistas abordan el tema de la tauromaquia desde diferentes perspectivas: Goya enfatiza la crueldad, la violencia y el sacrificio, mientras que Picasso, aunque arraigado en la tradición, lo aborda desde un punto de vista más hedonista. Cierra la exposición el cuadro perteneciente a la colección permanente del Museo Thyssen Corrida de toros, lienzo que forma parte del conjunto de quince obras que el artista malagueño pintó sobre la tauromaquia en la mitad de la década de los 30 y que se pueden considerar en algunos aspectos preludio del Guernica.
Además de los artistas mencionados, Elena Blasco, Luis Gordillo, Delhy Tejero, Eduardo Arroyo o Jorge Oteiza son otros de los nombres propios elegidos para sorprender en el recorrido. También hay obras creadas específicamente para la muestra : el cineasta Albert Serra proyecta la videoinstalación de doce minutos Tauromaquia, derivada de su película Tardes de Soledad que ganó la Concha de Oro de la edición del año pasado del Festival de Cine de San Sebastián.
Texto : Ángela Iglesias Bada
Fotos : Bozar
El gato más británico del cine español
Háblanos de ti. ¿De dónde se considera Luc Knowles?
Mi madre es inglesa, mi padre, español, aunque yo soy más de aquí que otra cosa. He vivido en Inglaterra, he nacido allí, he ido todos los veranos de mi vida, porque estaban en Londres mi abuela y mis tías. Al final te nutres de todo lo que vives y mi familia inglesa forma parte de eso, claro. Y los genes también hablan por sí solos. Ahora me siento muy afortunado porque me dedico a lo que en muchas etapas de mi vida ha sido mi juego. A lo que yo jugaba de pequeño cuando cogía la cámara de mi padre y con mis amigos hacíamos cortos; y por hacer eso me pagan hoy.
Aunque el punto de partida de tu carrera fue la Sociología, ¿no?
Con 18 años estaba perdido y sin una vocación clara. Siempre me gustó el cine, pero quizás por no venir de una familia artística en la que te empujan a ese camino, -aunque nunca me obligaron a nada, siempre me dijeron que hiciera lo que me diera la gana-, pero por pura estadística de éxito, nunca me dijeron que me dedicara al Arte. Entonces estudié Sociología, porque era una carrera muy genérica, mientras yo mismo me ubicaba, averiguaba hacia dónde quería ir y era muy compatible con contar historias. Y me gustó y me ha valido para muchas cosas. Incluye el análisis de la sociedad, el entender las corrientes y los movimientos de persona y los porqués. Es muy útil para todo, para exponer trabajos públicamente en clase, con mucha oratoria y eso me ha beneficiado a la hora de hacer pitches, ya sea en publicidad, en música o cine, aunque las profesiones a las que apuntaba la Sociología, no me gustaban.
Luc Knowles con los protagonistas de su nueva película "Hugo 24"
¿Entonces fue cuando te orientaste hacia el cine?
Me marché a Bristol y estudié Film Studies en la University West of England, porque tenía una prima allí. Fui creyendo que iba a hacer algo muy práctico y realmente fue mucho más historia del cine. De vuelta en España hice un máster de producción audiovisual en Madrid, ya que un amigo de mi padre me dijo que si quería seguir insistiendo en esto del cine, tenía que tener en cuenta que en cada proyecto solo hay un director, pero mucha gente de producción. En su momento me pareció lógico, aunque yo no soy esa mente organizada, puntual, no es exactamente lo que me gusta. Y las prácticas me generaron mucha frustración: estás viendo muy de cerca lo que quieres hacer, sin hacerlo. Entonces, el director de autopromos de Mediaset, donde hacía las prácticas, me dijo: "Oye, vente a plató, vas a trabajar conmigo. Me he dado cuenta de que no te gusta lo que haces”. Y de ahí entré en una productora de publicidad, haciendo también videoclips y pasé de 0 a 100. Me posicioné rápidamente en la liga alta de la publicidad de España, derivando hacia la publicidad internacional. Llevo los últimos cinco años viajando mucho a Riad, Qatar y Egipto y es una experiencia muy divertida rodar allí y culturalmente muy enriquecedora.
¿Cómo fue tu primera obra cinematográfica?
Mi primera película indie podía haber pasado, como tantísimas otras, sin gloria y quedar como una anécdota o un aprendizaje. Sin embargo, tuve la enorme suerte de que ocurriera todo lo mejor multiplicado por mil, porque era una película muy pequeñita hecha en pandemia, cuando tenía el tiempo libre que me dejó la publicidad para escribir un guion. Una productora me dijo que le encantó y al salir de la pandemia empezaron a pre producirla. Entonces, todo fue muy rápido. Rodamos en el 21, salimos en el 22, fue la película Libélulas, tuvimos mucha suerte: Milena Smith, la nueva chica Almodóvar, dijo que sí al proyecto justo después de rodar Madres Paralelas. Y la película se nutrió de una estela y de publicidad gracias a ella. Entonces, fueron un par de carambolas. Caímos en Málaga y ganamos mejor actriz, Milena y Olivia y Premio Público y la publicidad de Málaga sí que te eleva, tiene mucha visibilidad para el gran público y te catapulta fácilmente. La película cogió muy buen nombre y a mí me ha posicionado muy bien. En mi segunda película, hablo con mis productores y les presento mi lista de Reyes Magos, y a todos los que he llamado, todos me han dicho que sí. Hemos hecho el mega casting: está Aron Piper, que creo que es el icono de esta generación de chavales. Como en su momento lo fue Mario Casas o antes, Juan José Ballesta. Creo que Aron representa al chaval cool actual, con esa serie de valores y ese arquetipo de belleza que gusta ahora mismo. Y Marta Tura, otras de mis actrices preferidas, que también me dijo que sí, porque le había gustado mucho Libélulas. También están Marco Cáceres, que es un actorazo con una proyección increíble, y Javi Pereira, que, además, es muy amigo, y Greta Fernández que es súper luminosa y con su sonrisa ilumina la pantalla. Está previsto que se estrene en primavera de 2026.
¿Consideras que el cine tiene un lenguaje universal o depende del público al que se dirige?
Creo que ambas cosas. Es un lenguaje universal porque se nutre de lo que universalmente todos conocemos y más en el tiempo actual en el que estamos sobre informados o sobre disparados de información, de contenido y especialmente de contenido visual. Lo tenemos en la mano todos 24/7 y no paramos de mirarlo. Pero, por otro lado, está totalmente compartimentado.
Se puede decir que te has criado entre dos tierras.
Sí, en casa siempre ha habido esa doble cultura y ese doble idioma. Mi padre no habla un inglés perfecto. Entonces, pasa una cosa muy curiosa, estamos hablando español y mi padre sale del salón y mi madre cambia al inglés y si él vuelve, cambia a español y entonces ahí hay un doble idioma constante y culturalmente siempre ha estado también vigente. Mi madre es muy inglesa, con un acento perfectamente británico, por eso hizo incluso cuñas para RENFE y radio , tiene ese inglés tan perfecto, tan medido, tan melódico; y toda la vida hemos visto la televisión en inglés porque ella quería, pero dice que ya no se imagina irse de España, pues lleva 35 años aquí, más que lo que estuvo en Inglaterra. Yo conecto más con la parte de la familia española, más vehementes, más viscerales, los enfados son dramas, somos más directos y nuestras sobremesas son más largas. En cambio, la cultura inglesa es más para adentro y más de guardar las formas. Un enfado puede ser un silencio y el humor se basa en el humor negro y la ironía. A mí me gusta mucho el humor español, pero a veces somos más burdos. Además, todos los veranos de mi vida, de pequeño hasta la Universidad, a mi hermana y a mí nos mandaban a Londres a casa de mi abuela, que vivía en una preciosa casa victoriana en un pueblo en Devon, y hemos ido muchísimo a ver a mis tías, que están en Londres. Allí cuando sale el sol, las calles y los parques se llenan de gente. A mí el mal tiempo nunca me importó, la lluvia no me deprime. Es todo otro ritmo de vida.
¿El cine que haces es 100% español o también le metes algún toque de cine británico?
Creo que sí, tiene algo estético del cine británico, que tiene en común con el español un aspecto que a mí me gusta: los retratos sociales. Las comedias son diametralmente opuestas. Pero cuando nos vamos al drama y al retrato social hay una visión común, como las películas de Ken Loach de toda la vida o aquí las de Fernando León de Aranoa, son películas que enseñan extremos, partes de la sociedad menos visibles y que terminan siendo unos retratos muy crudos en los que siempre hay un ligero toque de humor o de magia o esperanza, casi documental. Cuando viví en Bristol encontré en el imaginario algo que he trasladado a mi cine. Había una serie que fue un gran boom en el Reino Unido, la serie Skins, sobre adolescentes, se rodaba en Bristol y era justo cuando yo estaba allí y recuerdo verla en televisión y cómo me impactó.
¿De qué manera te sirve tu trabajo en publicidad a la hora de rodar una película?
Gracias a la publi ruedo más rápido y también tengo el ojo educado. Cuando llego al rodaje tengo muy claro lo que quiero y lo saco muy rápido, no tengo muchas dudas, ruedo sabiendo cómo va a ir montado, aunque luego, mi editora me hace propuestas que a veces ganan a lo que yo tenía escrito y dando la vuelta a un diálogo, de repente, la siguiente escena tiene más fuerza. De la publicidad saco muchas tablas y aguante ante la presión, porque tienes un combo con cinco clientes respirándote en la nuca. Ahí sí que hay una presión fuerte de verdad. En cine lo disfruto, aunque cuando hay mucha gente apostando por ti, por tu proyecto, entonces tienes una responsabilidad grande, pero es más una presión contigo mismo, es distinto.
Cuéntanos los proyectos que tienes entre manos.
Además del paso por festivales y el estreno de Hugo 24, tengo una película increíble que escribí el año pasado y está ya, estoy muy contento porque se trata de un guion a medias con Ángeles González Sinde, un drama con un poquito de acción; tengo también un par de guiones, uno de historias cruzadas y algún otro proyecto por ahí que no se puede contar aún. Viendo los tiempos en cine, tienes que espabilar y abrir ventanas, porque luego muchas se van cerrando.
¿Y no te pide el cuerpo volver y quedarte más tiempo en el Reino Unido?
Cuando estaba allí, sí me habría gustado quedarme, pero luego llegas aquí y este mundo artístico audiovisual es una burbuja muy potente en el que, cuando estás empezando a crear unos contactos y construyendo algo, si te vas, lo pierdes. Ahora que mi carrera está más asentada, quizá sería una opción volver. Principio del formulario
Sonia Martín
El legado de Miguel de la Quadra-Salcedo en los jóvenes. 40 años de travesías y su eco en la migración iberoamericana
El I Congreso Internacional de Expedicionarios Miguel de la Quadra-Salcedo, bajo el lema Gracias, Miguel. 40 años Aula Navegante (1985-2025), se convirtió en un ejercicio de memoria de las 31 rutas realizadas por más de 10,000 jóvenes y también de futuro, porque el Aula Navegante quiere volver a inflar de viento sus velas. El evento, auspiciado por Casa de América, el Real Monasterio de Guadalupe y el parque histórico Puy du Fou en Toledo, congregó a más de setecientos participantes -presenciales y virtuales- en un itinerario que evocó el propio trayecto de las carabelas colombinas: de la cuna de la Hispanidad al corazón de España.
En la clausura, Su Majestad el Rey Felipe VI recibió a sesenta expedicionarios en el Palacio de la Zarzuela. “Os doy todo mi apoyo”, afirmó el monarca, comprometiéndose con la continuidad de esta misión cultural que durante 4 décadas unió a miles de jóvenes bajo el estandarte del conocimiento, la cooperación y la identidad iberoamericana. En palabras del propio Rey, se trata de “mantener vivo el espacio de la hispanolusofonía”, ese territorio espiritual donde confluyen las lenguas, las memorias y los sueños de dos orillas.
Entre los relatos que afloraron durante el congreso, resonó con especial emoción la historia de Rosa Alba Tepole, una joven indígena náhuatl, residente en Veracruz que en 1989 escribió al rey Juan Carlos I: “Hola, Rey, yo solo conozco al rey de España por la baraja y no quiero volver a México sin conocer al verdadero”. Su carta, ingenua y la vez poderosa, le abrió las puertas de Zarzuela y le cambió la vida. Décadas después, su hijo Genaro, presente en el Congreso, recogió un premio en su nombre, símbolo del mestizaje y del diálogo intercultural que siempre alentó Miguel de la Quadra-Salcedo.
Las jornadas no fueron solo una evocación nostálgica, sino también un impulso hacia el futuro. La asociación presidida por Sol de la Quadra-Salcedo anunció su propósito de reflotar el Aula Navegante, transformando la evocación en acción. “Queremos volver a cruzar el Atlántico”, proclamaron los expedicionarios, soñando con un barco que vuelva a surcar los mares, guiado por el mismo ideal de fraternidad y conocimiento caminando todos y todas en una misma dirección de transculturalidad.
El legado de Miguel
A más de tres décadas de aquella aventura, Miguel de la Quadra-Salcedo, cuya desaparición física no ha impedido que siga entre nosotros, no se percibe sólo como un guía o un líder de expedición, sino como una figura fundacional en la historia de varias generaciones. A los diecisiete años, cuando sus jóvenes expedicionarios aún buscaban entender quiénes eran, él les mostró, sin grandes discursos, que el mundo era mucho más amplio, complejo y fascinante de lo que podían imaginar.
Miguel de la Quadra-Salcedo
Su forma de mirar la vida, de escuchar culturas distintas con respeto, de enfrentarse al riesgo con naturalidad y de vivir con una intensidad desbordante, sembró una inquietud que aún perdura. Viajar con él no era desplazarse geográficamente, sino mover el eje interno de las certezas.
Gracias a su magisterio, aquellos jóvenes aprendieron que el conocimiento no reside solo en los libros, sino en la conversación con un campesino del altiplano, en el silencio frente a una puesta de sol o bajo un aguacero en Uxmal. Esa educación no reglada moldeó vocaciones, despertó compromisos y enseñó que la duda puede ser una forma de sabiduría.
Y quizá su legado más urgente sea el respeto al diferente. En estos tiempos convulsos, marcados por identitarismos excluyentes y discursos de odio, la enseñanza de Miguel adquiere una vigencia luminosa. Su manera de mirar -más allá de los prejuicios, sin etnocentrismo y con profunda empatía-constituye un antídoto frente a los nuevos fascismos cotidianos.
Recordar hoy a Miguel de la Quadra-Salcedo es recordar una forma ética de ver el mundo. Como un John Berger de la antropología, demostró que observar puede ser comprender, que el viaje puede ser un acto de conocimiento y que la curiosidad, cuando se ejerce con respeto, se convierte en una forma de justicia.
El viaje como metáfora de la migración
Aquellas travesías juveniles también sembraron caminos reales de migración. Blas Vélez, uno de los jóvenes españoles de la Ruta Quetzal, partió con dieciocho años hacia América sin saber que ese viaje cambiaría su destino. Ingeniero de formación, decidió quedarse en el continente y durante dos décadas desarrolló proyectos de infraestructura y cooperación Argentina, Perú, Chile y Venezuela acogieron sus proyectos. Comprendió allí que la ingeniería podía ser también una forma de servicio, un puente entre el conocimiento técnico y la dignidad humana.
Ledda Valdivieso, expedicionaria de Rumbo al Mundo Maya, 1990 realizó el trayecto inverso. Desde Lima, movida por la fascinación de aquella experiencia, llegó a Madrid para continuar su trabajo en el ramo de "Sales y Marketing" en Multinacionales de Tecnología liderando equipos con diferentes backgrounds multiculturales y facilitando el intercambio entre España e Iberoamérica. Su biografía encarna el espíritu del puente atlántico que Miguel soñó: el tránsito constante entre mundos que se reconocen en su diversidad.
Luz Eliana Espinal Peralta, también de la ruta Quetzal del 2007, soñó el camino inverso hacia el viejo continente, y encontró en Hesse, Alemania un lugar desde el cual atisbar un futuro mejor para poder ejercer el derecho, disciplina en la que se licenció en su República Dominicana natal. y para cuyo desempeño debió de realizar un posgrado como maestra en leyes.
En los tres casos, la migración no fue ruptura, sino continuidad: una prolongación natural del impulso que llevó a miles de jóvenes a cruzar mares en busca de conocimiento. En esas vidas se entrelazan la memoria y la esperanza, la herencia y la invención, un mapa heredado y una ruta por escribir.
El mismo impulso que guió las expediciones iberoamericanas - la curiosidad, la búsqueda, el deseo de comprender al otro- es el que hoy empuja a millones de personas a emprender sus propias travesías. En el siglo XV los océanos fueron sendas de descubrimiento; hoy son rutas de supervivencia. Pero ambas comparten la misma pulsión humana: cruzar fronteras para seguir viviendo y encontrar su lugar en un mundo cada vez más pequeño, cada vez menos ancho y ajeno, al decir del escritor peruano José María Arguedas.
Encuentro en Guadalupe
La historia iberoamericana, tejida con hilos de mestizaje, exilio y retorno, recuerda que la humanidad siempre ha avanzado moviéndose. Los pueblos que se reconocen en esa movilidad son también los que mejor comprenden el valor de la convivencia.
Por eso, cuando los antiguos expedicionarios sueñan con reflotar el barco y volver a cruzar el Atlántico, no evocan solo una travesía simbólica. Quieren reafirmar el derecho a la curiosidad, al encuentro, a la mezcolanza de sangres y de almas. En volver a demostrar que el conocimiento y la empatía pueden navegar juntos.
Pero, como siempre, hay un pero: para poder reflotar el Aula Navegante hace falta una importante financiación. De ahí también la realización de este congreso, y por eso fueron convocados los bancos de toda la geografía española, con presencia también de representaciones del otro lado del charco. Sol de la Quadra Salcedo, la hija pródiga de Miguel, ha conseguido que fertilice una simiente de larga data, que difícilmente quedará truncada y, todos/as esperamos que consiga materializarse con nuevos bríos en un proyecto que quiere volver a instaurar un espacio de fraternidad, conocimiento científico e interculturalidad como lo fueron las 31 rutas realizadas desde 1985.
El legado de Miguel de la Quadra-Salcedo no reposa en los archivos ni en las estatuas conmemorativas, sino en esa eterna travesía que impulsa a mirar más allá del horizonte, con el corazón abierto y la memoria como timón. Porque, al fin y al cabo, migrar, explorar y aprender son verbos de una misma conjugación: la de la humanidad que nunca deja de navegar.
Ezequiel Paz
(Periodista y Expedicionario Rumbo al Mundo Maya 1990)
Visita oficial de la Directora General de Ciudadanía Española en el Exterior y Políticas de Retorno a Uruguay y Argentina del 27 de septiembre al 3 de octubre de 2025
En la capital uruguaya, la delegación mantuvo reuniones con el cónsul general, Juan Carlos Gafo, el Consejo de Residentes Españoles (CRE), la Federación de Instituciones Españolas (FIEU) y representantes de distintas instituciones de la colectividad. También visitaron la residencia Hogar Español de Montevideo, el Museo de Historia, Cultura e Identidad Canaria, la sede histórica del Centro Gallego y la Asociación Española Primera de Socorros Mutuos y con la Consejera Isabel de Zulueta de la Consejería de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social en Uruguay, con acreditación en Paraguay.
Además de recorrer la sede del Hogar Español , visitaron otras instituciones de gran trayectoria y que aún hoy son fundamentales para el colectivo migrante y descendiente como para la sociedad uruguaya en general. Entre estas, visitaron la Asociación Española Primera de Socorros Mutuo, institución que acaba de cumplir 172 años de su fundación y sigue prestando asistencia médica y farmacéutica a los residentes españoles en Uruguay beneficiarios del convenio entre la mencionada asociación y el Ministerio de Inclusión de España como prestador de Asistencia Sanitaria
Durante la visita de tres días a la capital uruguaya, la comitiva realizó visitas a varias sedes del ecosistema de Asociaciones de españoles residentes, pero el punto más algo fue la entrega de Diplomas de Reconocimiento al Mérito de la Emigración al Club Español de Montevideo y a la Sociedad Islas Canarias.
En Uruguay hay más de 75. 000 emigrantes y descendientes españoles, y se prevé que esta cifra superará los 100.000 con la aplicación de la Ley de Memoria Democrática. Uruguay es el país que porcentualmente tiene más españoles en Latinoamérica y, en consonancia, hay un legado y patrimonio del asociacionismo que todavía persiste y sigue vivo en casi cincuenta centros .
La visita oficial a Buenos Aires inició con reuniones institucionales y la entrega del Diploma de Reconocimiento de Méritos a la Emigración al Centro Galicia de Buenos Aires, y al Centro Asturiano de Buenos Aires; justamente dos de las entidades más representativas en tanto la mayor parte de emigrantes del siglo pasado hacia Argentina provenían mayormente de dichas regiones.
La directora y el subdirector hicieron un recorrido por la Consejería de Trabajo y una reunión con la Fundación España. Visitaron también el Centro Región Leonesa y mantuvieron un encuentro con la Federación de Sociedades Castellanas y Leonesas de Argentina. Visitaron además la sede de la mutual Ospaña, la Federación de Sociedades Españolas de Argentina y el Club Español.
Otro acto central ha sido la ceremonia en la que se entregó el Diploma de Reconocimiento de Méritos a la Emigración al Centro Galicia de Buenos Aires, en su histórica sede social de la calle Bartolomé Mitre. Esa misma tarde participó también del encuentro con la colectividad, el Ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres Pérez.
El acto contó con la presencia del embajador de España, Joaquín María de Arístegui Laborde; el consejero de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Pedro Zarco y autoridades de la colectividad gallega en Argentina. El Centro Galicia estuvo representado por su vicepresidente en ejercicio, José Enrique Cubilledo, junto a dirigentes de entidades gallegas y referentes de la Federación de Sociedades Españolas de Argentina.
Dicha condecoración también se entregó al día siguiente al Centro Asturiano de Buenos Aires. Pilar Simón, presidenta actual de dicha institución, recibió un diploma en Reconocimiento de Méritos en materia de Inclusión y Migraciones en un acto acompañado por autoridades españolas y referentes de la colectividad.
En la ceremonia, la directora general de la Ciudadanía Española en el Exterior, Elena Bernardo, anunció que el Reglamento de la Ley de la Ciudadanía y el Plan Estatal de Retorno estarán listos entre 2025 y 2026, con medidas de apoyo al empleo, emprendimiento, formación y proyectos culturales. También resaltó el impacto de la Ley de Memoria Democrática, que ampliará el acceso a la nacionalidad para descendientes de emigrantes, y reafirmó el compromiso del Gobierno español con los más de 500.000 españoles residentes en Argentina (que sobrepasarán en poco tiempo el millón), a través de ayudas sociales, sanitarias y pensiones.
En ambos países - después de conocer de primera mano la intensa actividad y la labor social de estas entidades centenarias- Elena Bernardo aseguró que “desde el Gobierno defendemos los procesos migratorios” y ratificó que “desde nuestra dirección general de Ciudadanía Española en el Exterior queremos dar respuesta a todas las personas que migran y a todas las personas emigrantes que también deseen retornar”.
Recordando la reflexión del presidente Pedro Sánchez acerca de que “España fue durante décadas una tierra de partida, de esfuerzo fuera de nuestras fronteras; hoy es tierra de acogida también, y quienes llegan contribuyen con su esfuerzo a construir una España mejor: no olvidemos de dónde venimos para entender quiénes somos”, aseguró.
Texto por Gisela Gallego
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